Home News and Events Echoes: The BHS Journal The Bernard Herrmann Database Frequently Asked Questions Talking Herrmann
The Bernard Herrmann Society
Herrmann Dirige Los Planetas

Como la mayoría de los amantes de su música sabemos, lo que Herrmann siempre quiso ser no fue un gran compositor, sino un director de orquesta universalmente reconocido. Estuvo toda su vida fascinado por el arte de la dirección de orquesta, la cual practicó con asiduidad a lo largo de su carrera. De hecho, a pesar de que hoy se le recuerda fundamentalmente por su contribución a la música de cine, siempre combinó la composición con la batuta, ya fuera en grandes conjuntos sinfónicos como en pequeñas agrupaciones. Con ellos practicó un repertorio asombrosamente variado, como podemos comprobar en estas mismas páginas web. Fue, por tanto, un director de orquesta profesional, no -como la mayoría de los compositores de música cinematográfica- un compositor que dirigía.

Por desgracia, nunca pudo conseguir su objetivo. Podemos pensar que su agrio carácter no le fue favorable para ello: su ridículo enfrentamiento con George Solti por una cuestión de tempi en una sinfonía de Schumann, relatado por Steven C. Smith en su gran libro, resulta ejemplar en este sentido. También, por supuesto, su integridad y su sistemática renuncia a la adulación fue uno de los principales motivos que le apartaron del podio de las temporadas de las principales orquestas. Pero muchos hemos pensado en más de una ocasión que la principal razón es muy sencilla: tal vez Herrmann no era un director realmente bueno a la hora de dirigir a los grandes clásicos.

No podemos comprobar si esto era cierto por lo que respecta a la mayor parte de su trayectoria artística, dada la falta de testimonios sonoros comercializados: a pesar de que muchas de sus interpretaciones fueron retransmitidas por radio en su día, ese material, si es que aún existe, aún no ha salido a la luz. Así que tenemos que conformarnos con las grabaciones que realizó entre 1966 y 1975 para los sellos Pye, Decca, Unicorn y Lyrita. Las interpretaciones de su propia música podemos compararlas con las antiguas bandas sonoras originales, y las de páginas de otros compositores con las realizadas, antes o después, por otros directores. De esta manera podemos realizar una valoración de la personalidad directorial del último Bernard Herrmann. Eso es lo que vamos a intentar a partir de ahora en una serie de artículos que iremos presentando en estas páginas.

The British LP (Decca Records)
En este primero nos vamos a centrar en una obra archiconocida de la que existe una infinidad de grabaciones a cargo de las más variadas orquestas y batutas: Los Planetas, de Gustav Holst (1874-1934). Terminada en 1916, se trata de un extenso poema sinfónico para gran orquesta y coro femenino en el que su autor se inspiró en las propiedades astrológicas de cada uno de los planetas (salvo Plutón, que estaba por descubrir) para desarrollar una extensa suite orquestal en siete partes en el que se combinarían el tradicional espíritu británico, texturas orquestales cercanas al impresionismo y ritmos salvajes a la manera de La consagración de la primavera. El resultado fue una obra sin precedentes de gran atractivo melódico y tímbrico, muy deudora de otras muchas músicas, que sin llegar a ser una obra maestra cuenta con momentos de gran inspiración.

No es difícil imaginar los motivos que impulsaron a Herrmann a interesarse por esta obra: como Steven C. Smith afirma, se trata de "la obra aislada a la que Herrmann estaba más en deuda como compositor". El mismo autor nos cuenta que consultó el manuscrito original a través de la hija del autor, Imogen Holst, lo que nos indica la seriedad y el rigor con el que nuestro artista se acercó a su admirada partitura.

La grabación fue realizada el 23 y el 25 de febrero de 1970 en el Kingsway Hall de Londres, con la Orquesta Filarmónica de Londres y sus coros. Las sesiones, como nos cuenta Smith, resultaron bastante incidentadas. Incluso durante el ensayo del clímax Marte se rompió el techo de la sala, cayendo los pedazos de yeso en el órgano, por lo que hubo que grabar meses mas tarde las partes para este instrumento. El sistema de sonido era el espléndido (aunque poco realista) Decca 4 Fases. Desgraciadamente, el sello británico aún no la ha pasado a compacto, como sí ha hecho con otras grabaciones de la serie, entre ellos sus otros registros con música cinematográfica.

La grabación recibió todo tipo de críticas, la mayoría no muy buenas. Incluso se cuenta que Herrmann inquirió en una tienda acerca de esta grabación, y le contestaron diciendo que no la tenían porque no la recomendaban. ¿Cuáles son las razones de tal fracaso? ¿Se trata realmente de una mala versión?

Para aquellos que están acostumbrados a las versiones estándar, la interpretación de Herrmann resulta extraña, muy extraña, fruto de una personalidad muy poderosa. Este es sin duda el primer motivo de rechazo por parte del oyente. Esta personalidad se manifiesta, a nivel sonoro, en los tempi lentísimos y en un tratamiento tímbrico peculiar, sobre todo por lo que respecta a las maderas. En lo que se refiere al concepto de la obra, se trata de una visión esencialmente negra y pesimista. El lirismo, cuando existe, es tan intenso como contenido y doliente. La violencia, más interna que externa. Y el humor, muy negro. Como en la música de Dmitri Shostakovich, el humor negro se concierte en el único escape de la angustia existencial. No es casualidad que, en su grabación de una suite de la música del compositor soviético para Hamlet, fuese capaz de descubrirnos el auténtico rostro de su obra, algo que por aquél entonces, a mediados de los setenta, sólo conseguían unos pocos directores, como Rostropovich o André Previn.

The US LP (London Records)
En los primeros compases de Marte, el Portador de la Guerra, compuesta unos meses antes de estallar la I Guerra Mundial, ya nos percatamos de la lentitud que va a ser determinante en esta versión. Lentitud, sí, pero no blandura, como se ha dicho. Normalmente, unos tempi rápidos ayudan a crear tensión. Es el caso, por ejemplo, de la versión de Sir George Solti con la misma orquesta realizada también por Decca en 1978: en total, 6'39 minutos. El siempre admirable vigor del maestro húngaro logra una ejecución realmente brillante, obteniendo un rendimiento de la Filarmónica de Londres superior al de Herrmann. Pero la angustia es aún más implacable, la tensión más fuerte, con Herbert von Karajan y Sir Colin Davis, ambos con la Filarmónica de Berlín (Deutsche Grammophon 1980 y Phillips 1989, respectivamente). El primero el movimiento le dura 7'21. Al segundo, 7'00. Herrmann se extiende hasta los 8'29: todo un récord. En conclusión, la clave no reside tanto en los tempi como en la técnica de batuta.

Venus, el Portador de la Paz, no es una pieza muy afortunada, pero Herrmann extrae grandes dosis de lirismo, tanto como los directores que más partido han sacado a la página. Mercurio, el mensajero alado, es un imaginativo scherzo que sugiere vuelo. Los tempi de Herrmann permiten una gran claridad en la orquestación, pero no contribuyen a dar la necesaria sensación de velocidad. Aún así, es preferible a la grabación del propio Holst, descabelladamente rápida y sin inspiración.

Júpiter, el Portador de la Alegría, es indudablemente la pieza más conocida de la suite, pero también quizá la menos lograda: hay un exceso de pompa británica. La interpretación de Herrmann precisamente falla por acentuar este componente. Intenta paladear la melodía central hasta el límite, pero suena hinchada y el resultado es hacer aún más incoherente la estructura global de la pieza.

Saturno, el Portador de la Vejez, es lo mejor y lo más personal de la partitura. Un siniestro comienzo, que expresa a la perfección el arrastrarse y escasez de fuerzas de la edad anciana, da paso a un doliente tema lírico, una especie de procesión, que expresa la nostalgia por el pasado perdido para siempre. Éste, a su vez, desemboca en un clímax paroxístico de terror ante la muerte. Herrmann consigue crear un impresionante ambiente de misterio, pero en los momentos más terroríficos se queda corto, tal vez en parte por la orquesta, es decir, por su incapacidad para extraer de ella lo mejor. Aquí hemos de escuchar a Karajan y a Colin Davis para sentir la angustia ante la nada.

Donde Herrmann se encuentra más a gusto es en Urano, el Mago. La música es una parodia de El aprendiz de brujo, de Paul Dukas, pieza que por cierto también grabó Herrmann para Decca. Se ha dicho que lo que el autor pretendía aquí es representar al ser humano que, creyéndose en la cima de su carrera, cae inesperadamente en la más absoluta miseria. Algunos directores, como Solti o Colin Davis, interpretan esta pieza desde la alegría y la broma sarcástica. Con ellos Urano suena brillante y desenfadado. Pero Herrmann subraya los aspectos más sombríos e incluso macabros de la página. Hay humor, desde luego, pero es negro. El interés por las maderas graves es puro Herrmann, recordando mucho a sus obras sarcásticas más famosas, como ¿Quién mató a Harry?: muy significativa resulta la coincidencia de las cuatro primeras notas de aquella partitura con las que abren Urano. Quizás el rubato en el clímax sea algo exagerado y se pierda parcialmente la tensión generada, pero no hay violencia gratuita, como sí ocurre en la versión de Lorin Maazel.

En Neptuno, el Místico, nuestro artista logra una recreación muy ortodoxa y poco personal, no especialmente lenta: 7'58, entre Colin Davis (6'46) y Karajan (8'47), y muy cerca de Solti (7'56). El carácter etéreo que exige la partitura está plenamente conseguido.

En conclusión, se trata de una versión muy personal, y muy buena para la época. Posteriormente se han realizado interpretaciones claramente superiores en el aspecto técnicos, pero la de Herrmann revela aspectos que otros no han llegado a intuir. Esperemos que pronto Decca la pase a compacto y todos podamos disfrutar de ella en buenas condiciones de sonido.


Copyright © 1999 by Fernando López Vargas-Machuca / The Bernard Herrmann Society.
All rights reserved.


 
  HOME | NEWS | ECHOES/JOURNAL | HERRMANN DATABASE | FAQ | TALKING HERRMANN
www.bernardherrmann.org / The Bernard Herrmann Society
International Society for the Appreciation of the Music of Bernard Herrmann (1911-1975)